Si arreglas inmediatamente tu cama al levantarte por las mañanas, las sábanas apretadas atraparán millones de ácaros de polvo que viven en tu colchón que se alimentan de células muertas de la piel y sudor, y potencialmente contribuyen a problemas de asma y alergia. Una cama sin hacer y abierta, sin embargo, expone a los bichos al aire fresco y a la luz y ayudará a deshidratarlos y eliminarlos.

Expertos recomiendan hacer la cama después de comer el desayuno y cambiar sábanas una vez a la semana – fundas de almohada hasta dos veces a la semana si sufres más claramente de los problemas ya expuestos en las vías respiratorias.

“Sabemos que los ácaros sólo pueden sobrevivir a través de la ingestión de agua de la atmósfera utilizando glándulas pequeñas en el exterior de su cuerpo”, dijo el doctor Stephen Pretlove de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Kingston.

“Algo tan simple como dejar una cama sin hacer durante el día, puede eliminar la humedad de las sábanas y el colchón por lo que los ácaros se deshidratan y finalmente mueren”, añadió.